Archivos para Noviembre, 2007

No dejes nunca de soñar

Publicado en Día a día, Poesia con etiquetas el 29.Noviembre.2007 por bhauschildt

“…Carpe Diem, aprovecha el día.
No dejes que termine sin haber crecido un poco,
sin haber sido un poco más feliz,
sin haber alimentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie
te quite el derecho de
expresarte que es casi un deber.

No abandones tus ansias de hacer de tu vida
algo extraordinario…

No dejes de creer que las palabras, la risa y la poesía
sí pueden cambiar el mundo…

Somos seres, humanos, llenos de pasión.
La vida es desierto y tambien es oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos convierte en
protagonistas de nuestra propia historia…
Pero no dejes nunca de soñar,
porque sólo a través de sus sueños
puede ser libre el hombre.

No caigas en el peor error, el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.

No te resignes…
No traiciones tus creencias. Todos necesitamos
aceptación, pero no podemos remar en
contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta el pánico que provoca tener
la vida por delante…
Vívela intensamente,
sin mediocridades.
Piensa que en tí está el futuro, y en
enfrentar tu tarea con orgullo, impulso
y sin miedo.

Aprende de quienes pueden enseñarte…
No permitas que la vida
te pase por encima
sin que la vivas…”

Walt Whitman (1819 – 1892)
Poeta estadounidense

walt-whitman.jpg

Antes de . . .

Publicado en Recuerdos con etiquetas el 28.Noviembre.2007 por bhauschildt

Esta es la versión española de algo que había leido hace unos años:

Este post está dedicado a las personas que nacieron antes de 1985.

La verdad es que no sé como hemos podido sobrevivir.
Fuimos la generación de la “espera”; nos pasamos nuestra infancia y juventud esperando. Teníamos que hacer “dos horas de digestión” para no morirnos en el agua, dos horas de siesta para poder descansar, nos dejaban en ayunas toda la mañana del domingo hasta la hora de la comunión, los dolores se curaban esperando.
Mirando atrás, es difícil creer que estemos vivos:
Nosotros viajábamos en coches sin cinturones de seguridad y sin airbag,hacíamos viajes de 10-12 h. con cinco personas en un 600 y no sufríamos el síndrome de la clase turista.
No tuvimos puertas, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de niños.
Andábamos en bicicleta sin casco, hacíamos auto-stop, más tarde en moto, sin papeles.
Los columpios eran de metal y con esquinas en pico. Jugábamos a ver quien era el más bestia.
Pasábamos horas construyendo carros para bajar por las cuestas y sólo entonces descubríamos que habíamos olvidado los frenos.
Jugábamos a “churro va” y nadie sufrió hernias ni dislocaciones vertebrales.
Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y sólo volvíamos cuando se encendían las luces de la calle.
Nadie podía localizarnos. No había móviles.
Nos rompíamos los huesos y los dientes y no había ninguna ley para castigar a los culpables.
Nos abríamos la cabeza jugando a guerra de piedras y no pasaba nada, eran cosa de niños y se curaban con mercurio y unos puntos. Nadie a quién culpar, sólo a nosotros mismos.
Tuvimos peleas y nos “esmorramos” unos a otros y aprendimos a superarlo.
Comíamos dulces y bebíamos refrescos, pero no éramos obesos. Si acaso alguno era gordo y punto.
Compartimos botellas de refrescos o lo que se pudiera beber y nadie se contagió de nada.
Nos contagiábamos los piojos en el colegio y nuestras madres lo arreglaban lavándonos la cabeza con vinagre caliente.
Quedábamos con los amigos y salíamos. O ni siquiera quedábamos, salíamos a la calle y allí nos encontrábamos y jugábamos a las chapas, a coger, al rescate, a la taba…, en fin, tecnología punta.
Íbamos en bici o andando hasta casa de los amigos y llamábamos a la puerta. ¡Imagínese!, sin pedir permiso a los padres, y nosotros solos, allá fuera, en el mundo cruel ¡Sin ningún responsable! ¿Cómo lo conseguimos?
Hicimos juegos con palos, perdimos mil balones de fútbol.
Bebíamos agua directamente del grifo, sin embotellar, y algunos incluso chupaban el grifo.
Íbamos a cazar lagartijas y pájaros con la “escopeta de perdigones”, antes de ser mayores de edad y sin adultos, ¡¡DIOS MÍO!!
En los juegos de la escuela, no todos participaban en los equipos y los que no lo hacían, tuvieron que aprender a lidiar con la decepción. Algunos estudiantes no eran tan inteligentes como otros y repetían curso… ¡Qué horror, no inventaban exámenes extra!
Veraneábamos durante 3 meses seguidos, y pasábamos horas en la playa sin crema de protección solar ISDIN 15, sin clases de vela, de paddle o de golf, pero sabíamos construir fantásticos castillos de arena con foso y pescar con arpón.
Ligábamos con las chicas persiguiéndolas para tocarles el culo, no en un chat diciendo “: )” “: D” “: P”.
Tuvimos libertad, fracaso, éxito y responsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello.
No te extrañe que ahora los niños salgan gilipollas. Si tú eres de los de antes… ¡Enhorabuena!
Pues, si… yo nací antes de 1985… y aún me mantengoooo…. loooool

 

Una vez más un Hoax

Publicado en Redistribuir la ignorancia con etiquetas , el 24.Noviembre.2007 por bhauschildt

Me formé en un ambiente científico, lo cual no implica necesariamente que sea un ateo libertino o un antropoide sin alma. Lo digo para aclarar que tengo un criterio algo estricto, especialmente dirigido a las falsedades, las mentiras pseudocientíficas y la manía de ciertas personas por reenviar por mail cuanta información les llega, por el solo hecho de que es conmovedor, toca la fibra sensible de…¡lo que sea! o porsiacaso.

Pues bien, de tanto en tanto, alguno de mis contactos me reenvía alguna «leyenda urbana» proveniente de quien sabe dónde. Les he conminado a varios a dejar de hacer ello, y que deberían asegurarse de la calidad de la información que están a punto de reenviar.

En mi modesta opinión, reenviar una mentira, un «bulo» o «hoax», un hecho exagerado, además de alarmar innecesariamente a las personas, crea una matriz de opinión muy grave respecto a la Internet. Me refiero a aquella ridícula sentencia de: ¡pero si lo dicen en la internet!…sin olvidar la consecuencia final: la «redistribución de la ignorancia».

Hoy fue uno de esos días, me llegó (nuevamente) el famoso bulo (1998) sobre los Tampones con asbesto y dioxina. Para quien de ustedes no está al tanto, el asbesto se dejó de usar en la industria hace años, puede hallarse aún en antiguas construcciones no descontaminadas (principalmente en el 3º mundo); y sobre la famosa Dioxina, ante todo sepan que está en todas partes, y que se produce más dioxina en un incendio forestal que en cualquiera de las leyendas urbanas de las cuales pueden llegar a ser víctimas. De hecho, si se les quema un poco la carne o el pollo en el estofado o la sartén, esa concha negra contiene dioxina.

Utilizar el cinturón de seguridad, conducir con precaución, denunciar a quien transgreda las normas y ponga en peligro la vida de los demás, son -en mi opinión- formas mucho más acertadas de colaborar para hacer este mundo más seguro. Pero supongo que hacer «clic» con el ratón puede ser mucho más fácil, menos agotador y algo más rápido (para salir del paso)…¿la ley del menor esfuerzo?

Cuando tengan alguna duda, sugiero buscar información en alguna de las páginas sobre cadenas y bulos, como (mirar también en sección de enlaces o links):

 

Rompecadenas: http://www.rompecadenas.com.ar/

Reportar hoaxes (en Intermaniacos): http://www.intermaniacos.com/hoaxes-cadenas-de-mails/47824.htm

VSAntivirus: http://www.vsantivirus.com/hoaxes.htm

 

Gracias a todos por comprender y perdonen aquellos de mis amigos y contactos a quienes he molestado con mi insistente sermón sobre el tema. Quisiera creer que tengo amigos honestos y fuentes de sabiduría para el crecimiento de todos, y no llegar jamás a pensar que alguno de ellos se comporte como un homínido descerebrado.

Alla vamos…

Publicado en De todo, Primer post con etiquetas , el 23.Noviembre.2007 por bhauschildt

Es la «enésima» vez que intento una bitácora. Suena más rica esta palabra que el desabrido «blog», recuerda un viaje o una travesia por mar (después les cuento sobre ello). Lo había intentado con blogger, spaces live y alguna otra chorrada del camino, hasta llegar a WordPress.

Para mis amigos de latinoamerica, chorrada en España equivale a «tontería», y debo aclarar eso porque así vivo, así llevo esta vida, que no es una, sino dos, o tres, o… (no es una tontería, me refiero a la dicotomía…a vivir dos vidas, o más). Eso ocurre cuando tus raices están en más de un sitio del planeta y se te ocurrió la genial idea de emigrar.

Tengo que escribir, necesito compartir, para que otros vean que antes de las bitácoras, antes de internet -incluso antes del ordenador- había también vida. Se vivía sin móvil (celular), sin ordenador, sin tanto equipamiento efímero (no te los llevas a otra vida), y ahora en contraste se habla de «metrosexualidad» y cuanta imbecilidad se le ocurra al degenerado H. sapiens solitarius.

Ahora heme aquí, escuchando a Mana y pensando en las tantas veces que quería escribir X o Y, y ahora que puedo…no me sale…jo. Bien supongo que deberé darle tiempo al tiempo. Pero antes de que me cuestionen, aclaro que no tengo 70 años como podrán haber creido…tan solo 44, pero se han visto cosas, se han vivido experiencias, de aquellas que no volverán (como los viajes por barco…y no me refiero a un crucero de placer, sino a viajar por barco a falta de avión).

Tenía 2 años de edad cuando mis padres y yo viajamos de Brasil a Alemania por barco. el mismo medio por el que ambos habían llegado en los ‘50 a Venezuela. Incluso el regreso lo hicimos por el mismo medio, y celebré mi 3º cumpleaños a bordo de éste (cuántos pueden decir lo mismo). Lo más importante es que mis primeros recuerdos datan de aquellos días. Sip…tengo memoria de hechos que viví a los 2 años. Tengo recuerdos del barco, de los cigarrillos rellenos de chocolate que me obsequió el Capitán (le recuerdo tratando de encender uno), recuerdos de Alemania, como retazos, como parches…pedazos de vida, recuerdos.

“Olvidar recuerdos

es hacer de la vida

un imposible”

Es responsabilidad de los padres fabricarles buenos recuerdos a sus hijos, como los que tengo (gracias a mi familia); porque es lo que dejas atrás, es la huella que queda…más allá de la lápida, más allá de los olores, más allá de los sonidos y las melodías favoritas, mucho más allá de los colores, de las texturas y la nostalgia…son los recuerdos.